miércoles, 9 de noviembre de 2016

Diputación y Obispado firman un convenio para reparar la iglesia de Mercadillo, dañada por la caída de un rayo este verano

El presidente de la Diputación Provincial, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, y el obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, han rubricado hoy un convenio de colaboración por el que ambas instituciones cofinanciarán las obras de reparación de la iglesia de Mercadillo (anejo de Narrillos del Álamo), que había resultado seriamente dañada por una tormenta ocurrida en la noche del 6 al 7 de julio de este año. Desde la diócesis se redactará el proyecto y ejecutará las obras de reparación, que cuentan con un presupuesto de 50.000 euros, y que están financiadas al 50 por ciento por ambas instituciones. Los trabajos comenzarán en breve, y tendrán un plazo estimado de dos meses.

Estado en el que quedó la espadaña
(Foto: Nazare Ruivo)
Se trata de un convenio específico, fuera del que ya firmaron en su día ambas instituciones, por el interés tanto de la Diputación como de la Diócesis de mantener el patrimonio abulense, especialmente ante circunstancias especiales como las que concurren en este caso.

Mons. García Burillo ha agradecido la colaboración de la institución provincial, redundando en la idea de que este tipo de actuaciones conjuntas revierten en beneficio de todos los abulenses, sean creyentes o no, pues ayudan a mantener su patrimonio cultural. Asimismo, ha señalado cómo Mercadillo, a pesar de ser una localidad pequeña en número de habitantes, tiene una rica actividad pastoral, y la mayor parte de su vida social gira en torno a su iglesia y a su parroquia, por lo que reparar el espacio físico de la misma es de gran importancia.
Así estaba el interior de la iglesia tras la caída del rayo
(Foto: Nazare Ruivo)

Los trabajos en la iglesia de Mercadillo se centrarán en la reparación del tejado, que quedó hundido por la caída de piedras de la espadaña, seriamente dañada por los rayos. Así lo ha explicado el Delegado Diocesano para el Patrimonio de los bienes culturales de la Iglesia, el sacerdote Óscar Robledo, quien además destacaba la singularidad de la estructura fundamental de la torre de la iglesia, que responde a una construcción defensiva, almenada, datada hacia el siglo XII en su núcleo principal, a la que se añadió posteriormente una espadaña para alojar las campanas.





Así se contó la fatídica caída del rayo en julio:

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