viernes, 24 de febrero de 2017

COMUNICADO: El Obispo de Ávila muestra su solidaridad con los problemas de los trabajadores

En la tarde de hoy, el Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, ha recibido en audiencia al Comité de Empresa de Nissan Ávila, quienes habían solicitado dicho encuentro para dar a conocer al Prelado la delicada situación en que se encuentra en estos momentos la factoría y la incertidumbre de sus trabajadores.

Acompañado por miembros del área de empleo de Cáritas diocesana de Ávila y del Secretariado diocesano de Pastoral Obrera, Mons. García Burillo ha escuchado atentamente sus palabras, afirmando estar pendiente de lo que está sucediendo, e interesándose por el estado actual de la fábrica, tras la reciente propuesta de sus dirigentes de realizar un estudio más amplio de viabilidad de la misma. Ante esto, el Obispo quiere mostrar su solidaridad con los casi 500 trabajadores de Nissan y sus familias en estos momentos de incertidumbre, al igual que con los trabajadores de las empresas auxiliares que dependen de la factoría nipona en Ávila (aproximadamente 300 más). Asimismo, ha confiado en el esfuerzo y la buena voluntad tanto de la empresa, de los trabajadores y de las instituciones públicas para buscar una solución que sea lo más provechosa para todos.

También ha recordado el Obispo a otras empresas que se encuentran en momentos de dificultad en nuestra diócesis, como Elgorriaga y Composites Avanzados (en Arévalo), manifestando su cercanía con sus trabajadores, al igual que con tantas otras empresas y autónomos que sufren diariamente las consecuencias de los vaivenes del sistema económico actual. “Rezo por ellos, por su situación y sus preocupaciones”, señalaba.


Finalmente, Mons. García Burillo ha destacado la necesidad de que toda la sociedad (personas e instituciones) sean capaces de poner al hombre como centro del trabajo, y no enfocarse tan sólo en la producción. “El hombre se mide por sí mismo, por lo que es, no por lo que produce”, afirmaba. Tan sólo con este esfuerzo de cambio de mentalidad se puede atacar la raíz de esta crisis, que para muchos parece haber terminado, pero que tantos siguen padeciendo. Y ha puesto de relieve las palabras de San Juan Pablo II en su Encíclica Laborem Execerns (1981), en la que destacaba que las empresas no deben considerar el empleo como un bien meramente económico, sino como un bien del hombre, “porque mediante el trabajo el hombre no sólo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en un cierto sentido «se hace más hombre»” 

El don de la Palabra y del prójimo

Queridos diocesanos:

Esta semana comenzamos la Cuaresma. Cuaresma es el tiempo que precede al eje fundamental de la vida cristiana, la Pascua. En este tiempo acogemos la llamada que el Señor nos hace a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.
La cuaresma comienza el miércoles de ceniza, llamado así por el rito de la imposición de las cenizas, hechas con los ramos de olivo u otros árboles usados el Domingo de Ramos del año anterior. En la bendición de las cenizas se subraya el espíritu de este tiempo: «Derrama la gracia de tu bendición sobre estos siervos tuyos que van a recibir la ceniza, para que, fieles a las prácticas cuaresmales, puedan llegar, con el corazón limpio, a la celebración del Misterio pascual de tu Hijo».

Ahora bien, ¿cuáles son estas “prácticas” que nos propone la Iglesia para volver nuestro corazón a Dios intensificando la vida del espíritu?: el ayuno, la oración y la limosna. En la base de todo está la Palabra de Dios que nos invita a escucharla y meditarla con asiduidad. El mensaje del Papa Francisco se centra en la parábola del hombre rico y el pobre Lázaro (Lc 16,19-31), que os invito a meditar con el corazón abierto.

El pobre Lázaro nos enseña que el otro es un don. La justa relación con las personas consiste en reconocer con gratitud su valor. La Cuaresma es un tiempo propicio para abrir la puerta a cualquier necesitado y reconocer en él el rostro de Cristo. Los encontramos a diario. Cada vida que encontramos es un don y merece acogida, respeto y amor. La Palabra de Dios nos ayuda a abrir los ojos para acoger la vida y amarla, sobre todo cuando es débil.

Pero para hacer esto hay que tomar en serio lo que el Evangelio nos revela acerca del hombre rico: el pecado nos ciega. La parábola muestra cómo la codicia del rico lo hace vanidoso. Su personalidad se desarrolla en la apariencia, en hacer ver a los demás lo que él se puede permitir, pero la apariencia esconde un vacío interior. Su vida está prisionera de la exterioridad, de la dimensión más superficial y efímera de la existencia. En lugar de ser un instrumento para hacer el bien y ejercer la solidaridad, el dinero nos somete a una lógica egoísta que no deja lugar al amor e impide la paz.

La liturgia del Miércoles de Ceniza nos invita a vivir la experiencia de la conversión. El sacerdote, mientras impone la ceniza, nos dice: «Conviértete y cree en el Evangelio» (Mc 1,15). La Palabra de Dios es fuerza viva, capaz de suscitar la conversión del corazón y orientarnos nuevamente a Dios. Cerrar el corazón a Dios tiene como efecto cerrar el corazón al hermano.

Queridos amigos, la Cuaresma es tiempo propicio para encontrarnos con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Que el Espíritu Santo nos guíe por el camino de la conversión, para ser purificados del pecado que nos ciega y servir a Cristo presente en los hermanos necesitados. Entonces llegaremos bien dispuestos a la alegría de la Pascua.

Os saludo con afecto y os deseo una feliz Cuaresma.

+ Jesús, Obispo de Ávila

lunes, 20 de febrero de 2017

Sopa, garbanzos, morcilla ... y solidaridad con Manos Unidas

Un año más, coincidiendo con los Cultos en honor de Ntro. Padre Jesús de la Salud, la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza organiza un Cocido Solidario a favor de Manos Unidas, coincidiendo esta cuarta edición con los actos por el X Aniversario del Jesús de la Salud.

El cocido tendrá lugar el 5 de marzo, domingo, a las 14.30 h. en los locales parroquiales de San Juan (c/ Blasco Jimeno, 8). Los tickets pueden adquirirse por 6 € hasta el próximo 1 de marzo. Los beneficios obtenidos se destinarán un año más a Manos Unidas para sus proyectos humanitarios. Tras la comida se organizará un bingo y juegos de mesa hasta las 18 h., cuando comenzará en San Juan el concierto de marchas procesionales que ofrecerá la Agrupación Musical Cristo Yacente.

viernes, 17 de febrero de 2017

COMUNICADO: Sobre la situación del Ilustre Patronato de la Santa Vera Cruz

En virtud de la autoridad que le asiste sobre las Asociaciones de fieles (Cofradías), a tenor del canon 312, en el día de hoy el Excmo. Sr. Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, ha nombrado al Rvdo. D. Jorge Zazo Rodríguez, Comisario para gestionar el Ilustre Patronato de la Santa Vera Cruz de Ávila, ante la situación en la que se encuentra (canon 318).

El Comisario iniciará su trabajo a partir del viernes 24 de febrero.

El Obispado se compromete, a través de dicho Comisario, a hacer todo lo posible para que ninguno de los actos que tradicionalmente se celebran en la Semana Santa se vean perjudicados este año.

"Por muchos"

Queridos diocesanos:

A partir del próximo 4 de marzo habrá en las misas una variante en la consagración del cáliz. El sacerdote dirá: «Este es el cáliz de mi sangre… que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados». Es decir, pronunciará «por muchos» en lugar de «por todos los hombres», como ahora hacemos. Por lo cual, quizás alguno se pregunte: ¿a qué se debe esta variación en el texto litúrgico? Al pronunciar «por muchos» y no «por todos», ¿no se querrá afirmar que hay personas a quienes la salvación no les va a alcanzar? Por ser una cuestión importante, me parece de gran interés aclarar la razón de esta variación.

Expliquemos primero lo que este cambio no quiere decir. La nueva fórmula no pretende declarar que alguien queda excluido de la redención obrada por Cristo; esto iría en oposición a la Revelación. Porque Dios, en efecto, «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tim 2, 4). Es por tanto desacertado entender este cambio en un sentido restrictivo, como si ahora se quisiera afirmar que Cristo ha entregado su vida “por unos pocos”. De ninguna manera es así. En la entrega de Jesucristo están comprendidos todos los hombres. Que son, naturalmente, una gran multitud, «muchos».

Pero entonces, ¿por qué cambiar la fórmula? Esta es la razón fundamental: por fidelidad a la palabra de Jesús, tal como nos ha llegado en los Evangelios. En efecto, Jesús en la Última Cena no dijo «por todos» sino «por muchos», según lo atestiguan los evangelistas Mateo (26, 28) y Marcos (14, 24). Tanto el arameo (lengua empleada por Jesús), como el griego (lengua en que los Evangelios traducen sus palabras) distinguen entre “todos” y “muchos”, por lo que ahora la liturgia acoge literalmente las palabras de Jesús. La fórmula latina lo expone de este modo: pro vobis et pro multis. Es decir, por «vosotros», como dicen Lucas y Pablo refiriéndose a la comunidad, allí presente en la asamblea eucarística y, además, por «la multitud».

Por otra parte, la versión castellana «mi sangre derramada por muchos», nos facilitará una mayor comprensión del sentimiento del Señor en la Última Cena. En efecto, los «muchos» por los que Jesús derrama su sangre nos evocan aquellos «muchos» que el Siervo del Señor justificó entregando su vida: «Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos; él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores» -dice Isaías 53, 11-12. A este texto de Isaías alude la entrega de Jesucristo en la Eucaristía: «el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mc 10, 45).

Es evidente que Cristo ofrece su vida por todos los hombres, por «el mundo», tal como el Evangelio de Juan entiende las palabras de la Eucaristía: «el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo» (Jn 6, 51). Cabría entender que Jesús, al pronunciar «por muchos», de alguna manera está aludiendo a “todos”. Sin embargo, por desgracia, no todos acogerán esa carne que da vida al mundo, pues sabemos que «vino a su casa, y los suyos no lo recibieron» (Jn 1, 11). La traducción «por muchos», que ciertamente apunta a la salvación universal, expresa también la trágica posibilidad de que no todos los hombres quieran beneficiarse de la salvación. Así, cuando en una ocasión le preguntaron a Jesús: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?», Él les contestó: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán» (Lc 13, 23-24).

Queridos diocesanos, os ruego que acojáis cordialmente esta novedad litúrgica. La nueva traducción castellana nos asegura el propósito universal de Dios para salvarnos, pero nos previene ante la desgraciada eventualidad de que, en mal uso de nuestra libertad, no queramos acoger el regalo de la salvación; nos estimula, en cambio, a abrirnos a este don. En todo caso, somos invitados a mantener nuestra fidelidad al Señor, reconociendo que, de hecho, los creyentes somos una pequeña multitud que socialmente tiende a reducirse, y a dar gracias a Dios siempre por el beneficio incalculable de su presencia y salvación por la Eucaristía.


Con mi bendición para todos,

+ Jesús, Obispo de Ávila

viernes, 10 de febrero de 2017

El mundo necesita gente más comprometida

Queridos diocesanos:

Manos Unidas nos propone tomar conciencia del hambre en el mundo y comprometernos con quienes lo padecen. Esta campaña lleva como lema: “El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida”.

«No se puede tolerar más que se tire comida cuando hay gente que pasa hambre. Eso es inequidad» (EG 53), afirma el Papa Francisco, y nos invita a poner nuestra mirada en el hermano más necesitado. «Viendo sus miserias, escuchando sus clamores y conociendo su sufrimiento, nos escandaliza el hecho de saber que existe alimento suficiente para todos y que el hambre se debe a la mala distribución de los bienes y de la renta. El problema se agrava con la práctica generalizada del desperdicio» (EG 191). ¿Sabías que 800 millones de personas en el mundo pasan hambre? África es la región del mundo con mayor porcentaje de población que pasa hambre, una de cada cuatro personas está desnutrida; más de tres millones de niños menores de cinco años mueren por malnutrición.

¿Cómo es posible que con el enorme avance científico y tecnológico haya personas que no tengan suficiente para comer y vivir sanamente? El Papa nos interpela: «Las condiciones de las personas hambrientas y malnutridas pone de manifiesto que no es suficiente ni podemos contentarnos con un llamado general a la cooperación o al bien común. ¿Es aún posible concebir una sociedad en la que los recursos queden en manos de unos pocos y los menos favorecidos se vean obligados a recoger sólo las migajas?» (Mensaje, 26/10/2015).

Para lograrlo son necesarias dos vías: la educación y la ayuda para que los más pobres tengan y gestionen los recursos necesarios para una vida digna. En esta dirección apuntan los proyectos que Manos Unidas ha confiado a Ávila: construcción de cocina y comedor con energía solar en una escuela secundaria de Burkina Faso; construcción de una valla y una cocina para escuela de niños sordos en Tamil Nadu (India); construcción de tres aulas de preescolar en Madagascar; compra e instalación de cocinas de vapor para dos internados femeninos rurales y  ampliación de comedor, cocina y despensa para residencia femenina en Odisha (India); adquisición de dos molinos para sostenibilidad de internado femenino en Mozambique; renovación de escuela infantil en Etiopía; construcción de un pozo con bomba en escuela de primaria en Angola; compra e instalación de placas solares para una escuela en Assam (India); adquisición de equipo para laboratorio de dispensario en Togo y ampliación de un internado de niños en Bihar (India).

Todos estos proyectos son gestionados por religiosas: Hermanas Franciscanas del Inmaculado Corazón de María; Hermanas de Nuestra Señora de La Salette; Misioneras Siervas del Espíritu Santo; Hermanitas de la Inmaculada Concepción; Franciscanas Hermanas de San José; Hermanas Ursulinas; Hijas de la Caridad de san Vicente de Paul; Hermanas de la Misericordia de Sees; y también una parroquia etíope: Parroquia Católica de Shebo.

Queridos diocesanos, agradezco de corazón los muchos esfuerzos y la colaboración generosa que cada año manifestáis ante la realidad de tantas personas desfavorecidas. Participemos en la Campaña de Manos Unidas superando el entusiasmo de cada año, con la alegría de saber que somos una familia en una casa común. Que cada uno dé lo mejor de sí mismo en espíritu de servicio a los demás.

Os saluda con todo afecto,
+ Jesús, Obispo de Ávila

jueves, 9 de febrero de 2017

Manos Unidas reclama más compromiso con la distribución de los alimentos

La presidenta de Manos Unidas, Ángela Muñoz, presentando
la campaña contra el hambre de este 2017
“El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida”. Este año, la campaña contra el hambre de Manos Unidas es tremendamente directa. Y es que, como señalan, un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Se trata de una paradoja de la abundancia, ya que a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse. Por ello, desde Manos Unidas nos invitan a tomar conciencia de esta situación, como explica Ángela Muñoz, presidenta de la ONG en Ávila: "cerca de tres 3 millones de niños pierden la vida a consecuencia de la desnutrición. Es como si en un año muriera toda la población de Barcelona capital. Son cifras desgarradoras".

Ángela ha insistido en el hecho de que, como siempre hacen, la campaña de Manos Unidas "se ha fundamentado en las personas". Para ello, se han marcado tres compromisos: con una cosecha para el consumo humano, que respete el medio ambiente  y un aprovechamiento riguroso de los alimentos para evitar la pérdida y el desperdicio. 

Ávila va a apoyar este año once proyectos de Manos Unidas por un coste total de más de 230 mil euros, que es lo recaudado de la campaña anterior. Todos ellos destinados a apoyar la educación en países africanos y de la India, y principalmente para el desarrollo de la mujer en las zonas rurales de dichos países. Para ello, desde la delegación abulense nos invitan a ser solidarios y participar en las diferentes actividades que han preparado, como la llamada “cena del hambre” del próximo viernes en la parroquia de San Pedro (en la que se degustará únicamente una mandarina y un vaso de agua para concienciarnos de aquellos que no tienen ni siquiera estos alimentos para cenar cada día), o la colecta que se realizará en todas las parroquias este domingo.

Además, en la presentación de esta campaña, Ángela Muñoz ha destacado el aumento de socios de Manos Unidas en Ávila, que ha alcanzado los 533 en el pasado 2016.