jueves, 17 de marzo de 2016

La diócesis de Ávila, presente en "Aqva" con dos importantes piezas de la Catedral

Presentación en Ávila de la exposición de Las Edades del Hombre
Cuatro serán las obras que aporta Ávila a la próxima exposición de Las Edades del Hombre. Dos de ellas, pertenecientes a la diócesis, se presentaban esta mañana en el Obispado. Se trata del cuadro de San Andrés, recientemente restaurado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España (perteneciente al Ministerio de Cultura). Un óleo del siglo XVIII que se atribuye al taller de Ribera, y que habitualmente se contempla en la antesacristía de la Catedral. La otra pieza, también proveniente de la Catedral, es un aguamanil con su correspondiente fuente para portarlo, realizado en plata sobredorada. Una pieza también del siglo XVIII, obra de los orfebres salmantinos Francisco Villarroel y Manuel García Crespo.

“Aqva”, como se llama esta nueva edición de Las Edades, abrirá sus puertas el próximo mes en Toro (Zamora). Es la primera vez que se presenta una exposición monográfica sobre el agua, destacando valores antropológicos y catequéticos de este líquido elemento, como recordaba el Obispo de Ávila, y presidente de la Fundación Edades del Hombre. Don Jesús recordaba también la importancia que el propio papa Francisco daba al agua en su última encíclica "Laudato Si", donde afirma que “es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas. El acceso al agua potable y segura es un derecho humano fundamental”. "La sed de agua - señalaba nuestro Obispo - se puede comparar con la sed que el hombre tiene de Dios. El agua es símbolo de vida, de purificación, y revela la relación entre los hombres y Dios".

Por su parte, el Secretario General de Las Edades, el sacerdote abulense Gonzalo Jiménez, recalcaba que la intención de las muestras cada año es tratar de hacer del patrimonio un instrumento de evangelización, a la vez que buscan socializar el patrimonio religioso, que por otra parte es el 80 - 90 % del patrimonio de Castilla y León.

La aportación abulense a “Aqua” se completa además con otra obra de Florencio Galindo sobre Noé, así como el cartel de la exposición, obra de Eduardo palacios.

SAN ANDRÉS (PINTURA AL ÓLEO SOBRE LIENZO)
Alto: 130 cm; Ancho: 109 cm.

Se trata de un cuadro recientemente restaurado y que se localiza en la antesacristía, muro oeste. Los últimos trabajos de restauración de la obra han posibilitado la datación de la obra como de los años 30 del siglo XVII, además han permitido vincularle al taller de José de Ribera (1600-1660).

Estamos ante una obra tenebrista al gusto de la época en la que aparece la imagen de San Andrés, de medio cuerpo y con el torso desnudo. Mira hacia la izquierda de donde procede la luz que ilumina la figura, el resto está en penumbra. Los atributos iconográficos que aparecen son los propios de San Andrés, la cruz en aspa que es símbolo de su martirio, el pez que hace alusión a su condición de pescador (según el texto del Evangelio de San Mateo, capítulo 4, versículos del 18 al 20), y el libro que le identifica como apóstol y evangelizador.

La gran calidad del cuadro hace pensar que se trata de una obra muy cercana al pintor mencionado. En los años en los que se sitúa la ejecución de esta obra son frecuentes los encargos de apostolados con este mismo tratamiento pictórico. El modelo que encarna al santo, es muy similar al San Andrés del Museo Nacional del Prado o al cuadro de la misma pinacoteca y que representa a San Bartolomé, por lo que se podría pensar que ha servido como modelo la misma persona.  Los datos técnicos de la obra, como son la calidad de la tela de lino y los materiales analizados de la capa pictórica confirman la datación del cuadro.  

AGUAMANIL CON FUENTE
Se trata de una jarra o aguamanil y la correspondiente fuente para portarlo, realizado en plata sobredorada. Es una obra de hacia 1731 realizada por los orfebres Francisco Villarroel y Manuel García Crespo, afincados en Salamanca. Son dos piezas de distinto autor y factura que forman un elegante conjunto de piezas utilizados en la liturgia de la Catedral de Ávila.

La jarra presenta una decoración vegetal profusa por toda ella, llamando la atención el asa con forma de sierpe alada que en fuerte curva une el centro de la pieza con la boca en el lado opuesto al pico de vertido. Está muy trabajada con las escamas individualizadas y las alas muy trabajadas. La cabeza muestra rasgos feroces con la boca entreabierta.

La fuente circular y con borde moldurado levemente es profunda y presenta un asiento central para sostener la jarra. Su decoración está dentro de la estética de la jarra, sin embargo tiene diseños decorativos diferentes, más evolucionados. Este dato hace que la pieza sea rara, habitualmente aguamanil y fuente forman conjunto homogéneo. El modo de trabajar esta pieza del conjunto ha sido repujados con mayor nitidez, con perfiles más afilados y en contraste entre planos más acentuado.

La datación y autoría, como es habitual en la orfebrería, se ha determinado gracias a las marcas o contrastes que aparecen en las piezas. En el asiento de la fuente aparecen tres punzones: la marca de la ciudad de Salamanca, consiste en un toro sobre puente de cinco ojos; la del fiel contraste Francisco de Villarroel (VILLA/ROEL) y la del artífice Manuel García Crespo (MNVE/GARZA).El aguamanil sólo tiene los dos primeros punzones. En cuanto a la datación aparece junto al contraste de Villarroel el número “31”.

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