domingo, 13 de diciembre de 2015

"Puertas abiertas a la misericordia de Dios"

Queridos diocesanos:

Como sabéis el Papa Francisco, ha convocado a la Iglesia universal a un “Año Santo de la misericordia” como «un momento extraordinario de gracia y renovación espiritual» (MV 3). Este Jubileo extraordinario dará comienzo el día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, fiesta litúrgica que indica el modo de obrar de Dios: abriendo en María la puerta de la Misericordia y de la Salvación, y concluirá el día 20 de noviembre del 2016, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, encomendando de este modo «la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos al señorío de Cristo» (MV 4).

El tercer domingo de Adviento se abrirán en todas las diócesis la Puerta Santa de la Misericordia. «Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano… como signo del deseo profundo de auténtica conversión» (Carta a Mons. Fisichella, 1/9/2015). En nuestra diócesis de Ávila, esta puerta de la Misericordia se abrirá en: la Catedral, en el Santuario de Sonsoles y en el santuario de San Pedro de Alcántara de Arenas de San Pedro. La Iglesia, que tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, abre su Puerta para que alcance la mente y el corazón de toda persona.

Con respecto a las personas que por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa: los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa, el Papa les anima a «vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía  maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar» (id).

El Santo Padre se dirige a los presos: «Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad» (id).

«La indulgencia jubilar se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin» (id).

Queridos diocesanos, en este Año Santo el Papa Francisco nos invita a todos a abrir la puerta de nuestra vida a la misericordia por medio de las obras: «Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (MV 15).


Con mi bendición y afecto.

+ Jesús, Obispo de Ávila

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