viernes, 20 de enero de 2017

"V Centenario de la Reforma Protestante"

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos de este año tiene lugar en la conmemoración del 500 aniversario de la Reforma protestante. El 31 de octubre de 1517 el monje agustino alemán Martín Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg, comenzando un proceso que se llamó la Reforma protestante, que llevó tristemente a la división del cristianismo occidental.

La labor que lleva a cabo la Comisión Luterano-Católico Romana sobre la Unidad se ha plasmado en el documento llamado “Del conflicto a la comunión”. Esta Comisión ha impulsado el reciente viaje apostólico del papa Francisco a Suecia. En la catedral luterana de Lund, el papa y el obispo Munib Yunan, presidente de la Federación Luterana Mundial, firmaron el pasado 31 de octubre una declaración conjunta que afirmaba, entre otras cosas, lo siguiente:«Aunque estamos agradecidos profundamente por los dones espirituales y teológicos recibidos a través de la Reforma, también reconocemos y lamentamos ante Cristo que luteranos y católicos hayamos dañado la unidad visible de la Iglesia. Nuestra fe común en Jesucristo y nuestro bautismo nos piden una conversión permanente, para que dejemos atrás los desacuerdos históricos y los conflictos… Rechazamos de manera enérgica todo odio y violencia, pasada y presente, especialmente la cometida en nombre de la religión. Reconocemos que somos liberados por gracia para caminar hacia la comunión, a la que Dios nos llama constantemente».

En este espíritu celebramos este año la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, para orar por la plena unidad visible de la Iglesia según el deseo del Señor. El lema de esta Semana de oración se inspira en san Pablo (2 Cor 5, 14-20): «Reconciliación. El amor de Cristo nos apremia». El Apóstol habla de la obra reconciliadora de Dios por medio de la muerte de Jesucristo y del cambio que se produce en los que viven «en Cristo»; estos se transforman en una nueva criatura, mientras la gracia de Dios y el amor de Cristo nos apremia a ser embajadores de reconciliación.

El año transcurrido ha estado repleto de acontecimientos ecuménicos en la Iglesia, lo que demuestra que la unidad de los cristianos es una de las prioridades del Papa Francisco. Recordemos el viaje del santo padre a la isla griega de Lesbos el pasado mes de abril, recibido por Su Santidad Bartolomé, patriarca ecuménico de Constantinopla; su viaje a Armenia en el mes de junio, participando en la divina liturgia en Echmiadzín y firmando una declaración conjunta con Su Santidad Karekin II, patriarca supremo de todos los armenios; su difícil viaje a Georgia en el mes de septiembre y el encuentro con Su Santidad y Beatitud Elías II, patriarca de toda Georgia.

Queridos diocesanos, hoy, muchos de los que padecen el terrorismo, la violencia y la guerra son cristianos de distintas confesiones que viven en regiones que fueron la cuna del cristianismo, en las que durante siglos hubo una convivencia pacífica y mutuamente enriquecedora entre personas de distintas religiones. Es el «ecumenismo de la sangre» del que habla Francisco. El siglo XX fue un siglo de mártires, testigos de la misericordia en un mundo inmisericorde, de inocentes que entregaron su vida como el Cordero sin mancha que quita el pecado del mundo. La Iglesia hace un llamamiento para que cese la persecución de los cristianos y para socorrer a estos hermanos nuestros que sufren. Abramos el corazón a la reconciliación que nos trae el Señor y seamos instrumentos de misericordia y de paz en lo cotidiano de nuestra vida.

Que la Oración por la Unidad de los Cristianos impulse nuestro camino hacia la plena unidad visible de Iglesia de Cristo y nuestro compromiso a favor de la reconciliación y de la paz.


Os saludo a todos con afecto,

+ Jesús, Obispo de Ávila

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