jueves, 9 de junio de 2016

La diócesis celebra el domingo el Jubileo de los Enfermos, ancianos y discapacitados


Una vez convocado el Jubileo de la Misericordia por el Santo Padre, en el Calendario de la Santa Sede figura la fecha del domingo 12 de junio como el Jubileo de la Misericordia de los enfermos, ancianos, discapacitados. Para unirnos a la Iglesia universal, también en nuestra Diócesis  se celebrará este Jubileo el próximo domingo 12 de junio en dos templos Jubilares: en la ciudad de Ávila, en la Catedral del Salvador a las 11 horas (presidido por el Sr. Obispo); y en el Santuario de San Pedro de Alcántara, en Arenas de San Pedro a las 18 horas. El Jubileo de la Misericordia de los enfermos, ancianos, discapacitados, tendrá lugar en el marco de la Celebración de la Eucaristía durante la cual, algunas personas que han sido preparadas en sus Parroquias, recibirán el Sacramento de la Unción de Enfermos. Con júbilo, como comunidad diocesana, nos unimos a los enfermos, ancianos y discapacitados deseando para ellos las bendiciones del Padre de la Misericordia.

Dicho Jubileo irá precedido de una catequesis sobre las Obras de Misericordia que impartirá el Vicario General de la diócesis, D. Abilio Blázquez de Francisco, el viernes 10 de junio por la tarde en el Palacio de los Serrano.

Para todos aquellos enfermos que, por cuestiones de salud y/o movilidad, no puedan acercarse el domingo a los templos señalados, les recordamos que también pueden ganar el Jubileo, como explica el Papa Francisco: “Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar". 

Con esta celebración, la Iglesia pone de manifiesto que en su corazón, por expreso deseo de Jesucristo, están los pobres, los ancianos, los enfermos, aquellas personas que sufren alguna discapacidad. Lo recuerda el Papa Francisco: “A la familia, en la prueba de la enfermedad, no se la puede dejar sola, la Comunidad cristiana lo sabe bien y damos gracias a Dios por las experiencias eclesiales en las que se ayuda a las familias a atravesar el difícil momento de la enfermedad y del sufrimiento. Esta cercanía cristiana, de familia a familia, es un verdadero tesoro para una parroquia; un tesoro de sabiduría, que ayuda a las familias en los momentos difíciles y hace comprender el reino de Dios mejor que muchos discursos. Son caricias de Dios”. (Audiencia 10.6. 2015)

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