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martes, 8 de noviembre de 2016

El cardenal Carlo Caffarra, arzobispo emérito de Bolonia, defiende en la UCAV la figura del matrimonio

“Matrimonio y Libertad” fue el título elegido por Carlo Caffarra, cardenal arzobispo emérito de Bolonia y fundador del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia, para la conferencia que pronunciaba ante más de doscientas de personas en la Universidad Católica de Ávila. El Instituto Berit de la Familia y la Cátedra  “Santa Teresa de Jesús” de Estudios sobre la Mujer han organizado esta cita para toda la comunidad universitaria y ciudadanía abulense con el objetivo de “invitar a una reflexión más profunda sobre la realidad del matrimonio, sobre el vínculo sagrado que se establece entre el varón y la mujer”, según ha indicado Sara Gallardo, directora de la Cátedra. “Hoy se asiste a una desacralización y mofa de todo lo sagrado, también del matrimonio, en parte porque no se conoce toda su belleza y grandeza”. Gallardo ha concluido que “el cardenal Caffarra es uno de los mayores referentes para ayudar a redescubrir esta profunda realidad humana, que cuando es un sacramento tiene una raíz hondísima en la acción de Dios”. La rectora de la UCAV, Mª del Rosario Sáez Yuguero, ha argumentado esta conferencia y esta Cátedra como "uno de los empeños de la UCAV por la búsqueda de la verdad sobre la persona”.

El cardenal Carlo Caffarra ha expuesto la idea y la experiencia de libertad que se desarrolla y vive en la modernidad y ha planteado la nueva relación matrimonio-vínculo matrimonial y libertad. Desde su punto de vista, la nueva idea de libertad nace cuando se niega toda orientación natural a Dios, es decir, en el momento en el que se niega que la dirección de la persona tenga un sentido pre-ordenado, por lo que la libertad carece en sí misma de orientación.

De igual forma, ha comparado las tesis antropológicas anteriores y la visión que en estos momentos tiene la sociedad en Occidente para reflejar el “contraste radical” que evidencia lo que ya ha adelantado el Papa Francisco cuando ha hablado de una “guerra mundial contra el matrimonio”. La concepción individualista hace impensable, no solo impracticable, la propuesta cristiana del matrimonio. La realidad matrimonial como el vínculo que toca al ser mismo de la persona, no tiene sentido.

Ante este panorama, ha afirmado Caffarra, la Iglesia debe poner en práctica dos estrategias. En primer lugar, hacer una verdadera pastoral del vínculo, como pide el Papa Francisco en Amoris laetitia; y, en segundo lugar, iniciar un fuerte proceso educativo, en el cual la Iglesia desarrolle dos tareas: convertirse en comadrona que ayude al hombre a nacer a sí mismo, es decir, que ayude a comprender quién es el hombre; y prestar su ayuda para que las personas se realicen de forma libre a través de los medios sobrenaturales de la salvación que la Iglesia pone a su disposición.

Aquí puedes ver la conferencia completa (a partir del minuto 43):


miércoles, 2 de noviembre de 2016

El Cardenal Caffarra disertará en Ávila sobre matrimonio y libertad

La Universidad Católica de Ávila (UCAV), a través del Instituto Berit de la Familia y la Cátedra  “Santa Teresa de Jesús” de Estudios sobre la Mujer, traerá a Ávila a Carlo Caffarra, cardenal arzobispo emérito de Bolonia, para impartir la conferencia “Matrimonio y Libertad”. La sesión, abierta a toda la ciudad, tendrá lugar el próximo 8 de noviembre, a las 19 horas en el salón de actos de la UCAV.

Nació el 1 de Junio de 1938 en Samboseto de Busseto (Parma, Italia), Carlo Caffarra frecuentó el Seminario Episcopal de Fidenza y fue ordenado sacerdote por Mons. G. Bosetti, el 2 de julio de 1961, en Samboseto. Continúa los estudios en Roma donde obtiene el Doctorado en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana, con una tesis sobre la finalidad del matrimonio, y el Diploma de Especialización en Teología Moral en la Pontificia Academia Alfonsiana.

Enseña durante unos años Teología Moral en el Seminario de Parma y Fidenza; después Teología Moral fundamental en la Facultad Teológica de Italia Septentrional de Milán y en el Departamento de Ciencias Religiosas de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán, instituido en esos años por el Rector Lazzati.

En los años setenta comienza a profundizar los temas del matrimonio, de la familia y la procreación humana. Enseña Ética médica en la Facultad de Medicina y Cirugía de la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Roma y en agosto de 1974 es nombrado miembro de la Comisión Teológica Internacional por Pablo VI, durante diez años.

En 1980 Juan Pablo II lo nombra experto del Sínodo de los Obispos sobre el matrimonio y la familia, y en enero de 1981 le encarga fundar y presidir el Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia, donde imparte el curso de Ética de la procreación y los seminarios de Ética general y de Bioética.

En 1983, y durante cinco años, es Consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe; además, es llamado a formar parte de la Comisión de Estudios para la ingeniería genética, instituida ad actumen el Ministerio de la Sanidad. Al mismo tiempo imparte cursos y clases en diversos Ateneos extranjeros: Universidad Mistral y Universidad Católica de Santiago de Chile; Universidad de Bamberg; Universidad de Sidney; Universidad de Navarra y Universidad Complutense de Madrid.

En Washington D.C., funda en 1988 la primera Sección del Pontificio Instituto Juan Pablo II para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia fuera de Roma; a la que seguirán la Sección mexicana y la Sección española, donde imparte regularmente cursos académicos. Recibe, además, el Doctorado honoris causa en Letras Cristianas por la Franciscan University de Steubenville (Ohio).

Consagrado Obispo el 21 de octubre de 1995 por el Emmo. Cardenal Giacomo Biffi, en aquel mismo año inicia la actividad pastoral en la Arquidiócesis de Ferrara-Comacchio. El 16 de diciembre de 2003, es llamado a regir la Arquidiócesis de Bolonia, en sustitución del Card. Biffi, retirado al llegar al límite de edad. Se establece en su nueva Sede el 15 de febrero de 2004. Recibe el solideo cardenalicio por S. S. Benedicto XVI el 24 de marzo de 2006.

Es miembro de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos; ha sido miembro del Comité de Presidencia del Pontificio Consejo para la Familia y Miembro de la Pontificia Academia para la Vida, ahora unidas en el Pontificio Consejo de los Laicos; miembro honorario de la Real Academia de los Doctores de Madrid. Presidente de la Conferencia Episcopal Regional y Moderador del Tribunal Flaminio para las causas matrimoniales.


Es arzobispo emérito de Bolonia desde 2015.

lunes, 12 de mayo de 2014

"Eucaristía y divorciados"

Todo divorcio es siempre un drama humano. Cuando uno se casa en la Iglesia, lo hace con el propósito de que la familia que funda perdure hasta la muerte. Si no sucede así, su alma queda herida. La ruptura de un matrimonio causa profundos sufrimientos a todos. La Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Señor, acoge, consuela y acompaña este dolor. Sólo el Señor, muerto y Resucitado, puede sanar nuestro corazón enfermo, otorgar sentido a nuestros fracasos y mostrarnos con su cruz que, a pesar de nuestro dolor, existe un amor sin límites, eterno. 

Son muchas personas las que intentan rehacer su vida con un nuevo matrimonio. Buscan una compañía, a cuyo lado puedan recuperar la alegría, pretenden una segunda oportunidad. Cuando esto sucede, si son cristianos, recuerdan las palabras de Jesús: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio» (Mc 10, 11-12). Un católico divorciado que se vuelve a casar es infiel a aquella unión que asumió ante Dios de una vez para siempre. Su nueva vida es moralmente irregular. Su nuevo estado contradice lo que el matrimonio significa: la unión entre Cristo y la Iglesia. Esa unión se actualiza de modo eminente en la Eucaristía. Por eso, los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar. Aparece entonces un nuevo sufrimiento para la persona afectada: las consecuencias que el pecado lleva consigo. 


lunes, 12 de noviembre de 2012

Carta de nuestro Obispo: "Dies amara valde"


Queridos diocesanos: 

«Dies amara valde» quiere decir «día de gran amargura». Esta expresión, recogida de la Misa exequial, puede ser aplicada al pasado seis de noviembre de 2012, fecha en que los magistrados del Tribunal Constitucional declararon legal el matrimonio homosexual. En ese día se asestó un golpe letal a la institución familiar en España y se puso en peligro la educación afectiva de nuestros jóvenes. Quizás algunos nos calificarán de exagerados. Sin embargo, una pequeña explicación permitirá comprender las razones del enunciado.