Mostrando entradas con la etiqueta Adviento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adviento. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de diciembre de 2016

La Luz de la Paz de Belén llega a Ávila este fin de semana, de la mano de los Scouts

El Obispo de Ávila, en la celebración de 2014
Este sábado 17 de diciembre, la parroquia de la Sagrada Familia acogerá a las 20:30 horas la Luz de la Paz de Belén, gracias a la iniciativa que, desde hace 12 años, promueve el Grupo Scout San Antonio, y que cuenta cada vez con más adeptos entre la sociedad abulense.

La tradición de esta Luz de la Paz de Belén está cargada de bellas historias. Unas semanas antes de cada Navidad, un niño austriaco viaja a la gruta donde nació Jesús en Belén para encender una vela que simboliza la Luz de la Paz. Después, durante una ceremonia ecuménica en Viena, se distribuye esa luz a representantes scouts de numerosos países. La Luz es finalmente transmitida en cada país a parroquias, hogares particulares, hospitales, residencias de ancianos, prisiones,.., con un mensaje de amor, paz y esperanza. El Grupo Scout San Antonio se acogió a esta iniciativa en 2004 y, desde entonces, han repartido la Luz de la Paz en Ávila. Esta actividad, ya tradicional, ha ido ganando popularidad entre los abulenses, haciendo partícipes de ella a parroquias, movimientos y asociaciones; y, colándose, en los hogares de muchas familias que mantuvieron la luz encendida, al menos, hasta Nochebuena.

Desde el Grupo Scout San Antonio quieren invitar a todos los abulenses a que lleven su vela y participen en un proyecto que une a millones de personas en todo el mundo. Llevar el mensaje de la Navidad de amor, paz y esperanza a todos los rincones del mundo mediante una luz que cada año enciende un scout en la ciudad de Belén: ése es el objetivo de la Luz de la Paz de Belén.

jueves, 8 de diciembre de 2016

"¡Alégrate, María, llena de gracia!"

Queridos diocesanos:

En este tiempo de Adviento, la Iglesia nos invita a poner nuestra mirada en la Virgen María, en ella la alegría y la gracia de Dios nos abren un horizonte a la Esperanza. Así lo hemos celebrado en la solemnidad de la Inmaculada Concepción.

Os invito a contemplar y sacar fruto para nuestra relación con Dios, leyendo el pasaje de la anunciación a María, en el evangelio de san Lucas: «En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”» (1,26-28). Nos centramos en el saludo del Ángel: «¡Alégrate, llena de gracia!»

La primera palabra del ángel es: “alégrate”.
En lugar del saludo habitual hebreo “paz” (šālôm), el ángel del Señor sorprende a María saludándola con la palabra griega jaire, que significa «¡alégrate!». Un saludo que conoce Sofonías: «Alégrate, hija de Sión, grita de gozo Israel» (3, 14).

El Evangelio nos invita insistentemente a la alegría: «“Alégrate” es el saludo del ángel a María (Lc 1, 28). La visita de María a Isabel hace que Juan salte de alegría en el seno de su madre (cf. Lc 1, 41). En su canto María proclama: “Mi espíritu se estremece de alegría en Dios, mi salvador” (Lc 1, 47). Cuando Jesús comienza su ministerio, Juan exclama: “Ésta es mi alegría, que ha llegado a su plenitud” (Jn 3, 29). Jesús mismo “se llenó de alegría en el Espíritu Santo” (Lc 10, 21). Su mensaje es fuente de gozo: “Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea plena” (Jn 15, 11). Él promete a los discípulos: “Vuestra tristeza se convertirá en alegría” (Jn 16, 20). E insiste: “Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y nadie os podrá quitar vuestra alegría” (Jn 16, 22). Después ellos, al verlo resucitado, “se alegraron” (Jn 20, 20). Y nos pregunta el Papa: ¿Por qué no hemos de entrar abiertamente, también nosotros, en ese río de alegría?» (EG 5).

La segunda palabra del ángel es “llena de gracia”.
En el mismo saludo el ángel llama a María llena de gracia. Pero, llena de gracia, ¿para qué? Para ser la Madre del Salvador. María fue dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante (cf. LG 56). En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio, era preciso que ella fuese plenamente conducida por la gracia de Dios. A lo largo de los siglos, la Iglesia ha creído que María, llena de gracia, fue redimida desde su concepción en atención a los méritos de su Hijo (cf. LG 53). Por esa razón, los Padres de la tradición oriental llaman a María “la Toda Santa”.

¿Y en nosotros? También en nosotros Dios derrama su gracia. El Catecismo de la Iglesia enseña que: «La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser sus hijos, partícipes de la naturaleza divina y de la vida eterna. La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce [por medio del Bautismo] en la intimidad de su vida trinitaria» (nn. 1996-1997).

Queridos amigos, este Adviento estamos llamados a escuchar personalmente el saludo del Ángel que nos invita a alegrarnos con la venida Jesús, nuestro Salvador, con su presencia en medio del mundo: “Dios-con-nosotros”. Cristo es nuestra alegría -nos dice Papa Francisco- «porque Él te espera, Él está cerca de ti, Él te ama, Él es misericordioso, Él te perdona, Él te da la fuerza para recomenzar de nuevo». Y María nos invita siempre a esta alegría. «Que ella nos conceda vivir la alegría del Evangelio en la familia, en el trabajo, en la parroquia y en cada ambiente. Una alegría íntima, hecha de asombro y ternura» (Ángelus, 15/12/2013).


Con mi bendición y afecto, 
+ Jesús, Obispo de Ávila

lunes, 5 de diciembre de 2016

La Diócesis pone en marcha la II campaña #YoPongoElBelén

En el inicio del Puente de la Inmaculada, en el que tradicionalmente muchas familias aprovechan para colocar los adornos navideños en sus casas, la Diócesis de Ávila lanza a través de sus redes sociales la campaña “Yo pongo el Belén”. Se trata del segundo año que se pone en marcha esta iniciativa, con la que animamos a todos aquellos que lo deseen suban las fotos de sus Nacimientos a Facebook y Twitter con la etiqueta #YoPongoElBelén. En este tiempo de Adviento, pretendemos mostrar la alegría y la fe del pueblo cristiano que mantiene arraigadas sus tradiciones navideñas. Ellas forman parte del patrimonio de nuestra fe y de nuestra cultura. Fomentarlas significa mantener vivo el espíritu de los momentos iniciales de una bella historia de vida y salvación: la que nos ofrece Jesús desde su humilde pesebre.

Todas las imágenes serán compartidas asimismo desde las cuentas oficiales de la diócesis en Twitter (@diocesisdeavila), Facebook (www.facebook.com/diocesisdeavila), e Instagram (www.instagram.com/diocesisdeavila)

domingo, 4 de diciembre de 2016

"Que la esperanza os tenga alegres"

Queridos diocesanos:

Hemos comenzado el nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento, tiempo de esperanza y alegría que se fundamentan y sostienen en la venida del Señor. La primera parte del Adviento ponemos nuestra mirada en la parusía, la última venida de Cristo al final de los tiempos; mientras que en la segunda parte, más cercana a la Navidad, contemplamos su venida bajo la tierna figura de un niño.

Cada año el Señor nos concede un tiempo nuevo para que podamos conocerlo mejor penetrando en su amor y en su plan de salvación; por eso el año litúrgico es para el cristiano un don de Dios, que se revela en el misterio de Cristo mediante su Palabra y los sacramentos. Durante el tiempo de Adviento sentimos que la Iglesia nos toma de la mano y, a imagen de María, nos ayuda a adentrarnos en la espera gozosa de la llegada del Señor.

Hace poco ha concluido el Jubileo de la misericordia, que nos ha ayudado a comprender mejor y a empaparnos del amor compasivo y misericordioso de Dios. Al final, el Papa nos ha regalado una hermosa carta con la que nos asegura que la puerta de la misericordia de Dios permanece siempre abierta. «La misericordia suscita alegría porque el corazón se abre a la esperanza de una vida nueva. En su origen está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia» (Misericordia et misera, 3).

La Palabra de Dios en este tiempo nos invita a estar preparados ante la venida del Señor, a mantenernos vigilantes en la oración y en las buenas obras. La esperanza cristiana no es algo estático sino dinámico: nos impulsa a salir de nosotros mismos, a «romper el círculo del egoísmo» -como dice el Papa-, nos llama a la conversión, porque el reino de Dios está cerca.

«Que la esperanza os tenga alegres» (Rm 12,12), nos desea san Pablo. La misericordia y la esperanza suscitan alegría, y una alegría que nos sostiene y nos pone en camino. «No permitamos que las aflicciones y preocupaciones nos la quiten -nos dice Francisco-; que permanezca bien arraigada en nuestro corazón y nos ayude a mirar siempre con serenidad la vida cotidiana. En una cultura frecuentemente dominada por la técnica, se multiplican las formas de tristeza y soledad en las que caen las personas, entre ellas muchos jóvenes. En efecto, el futuro parece estar en manos de la incertidumbre que impide tener estabilidad. De ahí surgen a menudo sentimientos de melancolía, tristeza y aburrimiento que lentamente pueden conducir a la desesperación. Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales. El vacío profundo de muchos puede ser colmado por la esperanza que llevamos en el corazón y por la alegría que brota de ella. Hay mucha necesidad de reconocer la alegría que se revela en el corazón que ha sido tocado por la misericordia» (ídem.).

Queridos diocesanos, la certeza que mueve el corazón del cristiano es la cercanía del Señor. Él ha venido hace ya dos mil años en el humilde hogar de José y María, vendrá al final de los tiempos para juzgarnos en el amor, y viene cada día en la historia concreta de nuestra vida.

Termino con la oración colecta que abre el Adviento: «Dios todopoderoso, aviva en tus fieles el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras». Nada mejor os puedo desear para estas semanas de espera en el nacimiento de Cristo en las que pedimos de todo corazón: ¡Ven, Señor Jesús!


Con mi bendición y afecto,

+Jesús, Obispo de Ávila

jueves, 24 de noviembre de 2016

Retiro de Adviento del Apostolado Seglar

La Delegación de Apostolado Seglar de la diócesis de Ávila ofrece un Retiro para prepararse a vivir el Adviento como un tiempo de gracia y bendición del Señor. Este año girará en torno a la importancia de la figura de la Virgen María, con una reflexión bajo el lema “Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos” (frase extraída de la oración de la Salve). Se profundizará sobre su total disponibilidad a la llamada del Señor, sobre cómo esa llamada la impulsó a salir y ponerse en camino, y también sobre cómo comenzó su preparación para acoger a ese Dios que se encarna en sus entrañas.

Para realizar esta reflexión conjunta de cara a una mejor preparación para el tiempo de Navidad, los laicos de la diócesis celebrarán este Retiro el sábado 26 de noviembre a partir de las 16:30 en el Seminario Diocesano (Avda. de la Inmaculada, 9), que contará además con la animación de la Institución Teresiana. Concluirá con la celebración de la Eucaristía a las 19 horas. Todos los laicos están convocados, no sólo los grupos, movimientos y asociaciones, sino todas aquellas personas que deseen prepararse para vivir con más profundidad el Adviento, como preparación a la gran fiesta que nos trae la Navidad: la venida de Cristo hecho hombre.



domingo, 6 de diciembre de 2015

"Adviento, camino de esperanza!

Os saludo en el domingo segundo de Adviento, tiempo, que nos va a ir acercando al misterio de Jesús, un misterio que Él mismo nos va a ir desvelando. Para lo cual necesitamos poner en juego los resortes que nos ofrece la Esperanza. Por la fe sabemos que somos destinatarios de una Promesa de salvación. Estemos en alerta en actitud de vigilancia porque algo va a suceder. No es una ilusión, no estamos confundidos con algo irreal, se acerca nuestra liberación: “Dios anuncia la paz a su pueblo y sus amigos. La salvación está cerca de los que le temen y la gloria habitará en nuestra tierra”. (Sl 84). Me gustaría invitaros a vivir la esperanza en dos direcciones:

Esperanza hacia el interior. El misterio de Dios hecho hombre por amor nos va a ser revelado por Jesús; Él necesita encontrar nuestro corazón preparado pidiendo la gracia de acercarnos a su misterio por la senda que nos muestre: el sendero de la humildad, de la mansedumbre, de la pobreza, la vereda más estrecha de sentirnos pecadores. El viene a salvarnos, a liberarnos.
El profeta Isaías en este tiempo de Adviento nos presenta la venida de Jesús con signos sencillos, humildes, capaces de ser comprendido por todos: “Brotará un renuevo del tronco de Jesé” -nos anuncia- (Is 1, 10). Cuando se presentó en público el Proyecto Internacional del Genoma humano, el presidente de los Estados Unidos declaró: “Sin duda este es el mapa más importante, más maravilloso jamás producido por la humanidad. Hoy estamos aprendiendo el lenguaje con el que Dios creó la vida. Estamos llenándonos aún más de asombro por la complejidad, la belleza y la maravilla del más divino y sagrado regalo de Dios”. Para anunciarnos el plan de salvación de Dios el Profeta no refiere el ADN del Mesías, nos presenta la venida de Jesús de modo fácilmente inteligible: “vendrá como un brote”. El renuevo, el retoño es humilde –comenta Papa Francisco-, Jesús viene de nuevo a traer la salvación a los humildes, a los pobres, a los oprimidos.

Esperanza compartida. Caminar en Adviento no debemos hacerlo en solitario. La esperanza cristiana nos obliga a poner el alma del Evangelio en los acontecimientos diarios en los que constatamos las grandes dificultades por las que pasan numerosos conciudadanos: enfermedad, abandono, hambre, soledad, conflictos bélicos... Como sucedió con el Pueblo de Dios, también hoy los hombres y mujeres de nuestro tiempo viven situaciones de gravedad, pero Dios camina a nuestro lado, y nos pide que hagamos presente su amor con acciones solidarias, mientras esperamos su retorno.
Isaías anuncia el consuelo de Dios para Israel. Su promesa atraviesa la historia y llega hasta nosotros. En la genealogía de Jesús vemos que la salvación está siempre ligada a la historia; no hay una salvación sin historia: la historia de la humanidad, la historia de la Iglesia, nuestra propia historia. Nuestra salvación es una salvación histórica: Dios hizo camino con su pueblo, lo hace con la Iglesia, hace camino con cada uno de nosotros.
No podremos comprender el misterio del Verbo encarnado si no tenemos la certeza de que Dios, sumido en la historia, camina con nosotros y sigue en vigor su promesa de salvación. Esta certeza nos exige caminar mano a mano para que nuestra esperanza sea compartida.

Queridos amigos, María es icono de esperanza. Cuando María llevaba al Mesías en su seno, justo en este tiempo corrió aprisa a visitar a su prima Isabel para ponerse a su servicio. La Virgen mostró así una esperanza viva, comprometida, actualizando la Promesa por medio de Isabel: ¿Quién soy yo para que me visite la Madre de mi Señor? Y María nos regaló el bello canto del Magníficat.
Es preciso que hagamos juntos el camino, aunque las luces, los intereses comerciales y los eventos paganos nos distraigan, hagamos completo el camino del Adviento, un tiempo precioso en espera fundada de nuestra salvación.

Pasado mañana, fiesta de la Inmaculada, va a tener lugar la apertura del Año Jubilar de la Misericordia al que hemos sido convocados por el Santo Padre. Os invito a caminar conmigo con un corazón sencillo, luminoso, con la Luz que Cristo nos ofrece, capaz de acoger y perdonar con grandeza de corazón, haciendo realidad el deseo de Jesús: “sed misericordiosos como el Padre es misericordioso”.

+ Jesús, Obispo de Ávila

viernes, 4 de diciembre de 2015

#YoPongoElBelén: una manera de mantener arraigadas nuestras tradiciones navideñas

Nacimiento del Obispado de Ávila, realizado
en madera de olivo por cristianos árabes de Belén
En el inicio del Puente de la Inmaculada, en el que tradicionalmente muchas familias aprovechan para colocar los adornos navideños en sus casas, la Diócesis de Ávila lanza a través de sus redes sociales la campaña “Yo pongo el Belén”. De esta manera, animamos a todos aquellos que lo deseen suban las fotos de sus Nacimientos a Facebook y Twitter con la etiqueta #YoPongoElBelén. En este tiempo de Adviento, pretendemos mostrar la alegría y la fe del pueblo cristiano que mantiene arraigadas sus tradiciones navideñas. Ellas forman parte del patrimonio de nuestra fe y de nuestra cultura. Fomentarlas significa mantener vivo el espíritu de los momentos iniciales de una bella historia de vida y salvación: la que nos ofrece Jesús desde su humilde pesebre.

Todas las imágenes serán compartidas asimismo desde las cuentas oficiales de la diócesis en Twitter y Facebook

jueves, 3 de diciembre de 2015

La Vigilia de la Inmaculada se traslada este año a Las Gordillas

Como cada año cuando se acercan estas fechas, los chicos y chicas de la Pastoral Juvenil se encuentran ya preparando la Vigilia de la Inmaculada, en colaboración con los miembros de la Hermandad de Jesús Redentor ante Caifás y Ntra. Sra. de la Estrella, celebrando así su X aniversario. La cita será el próximo lunes 7 de diciembre a las 20:30 horas en la iglesia de Santa María de Jesús (Las Gordillas), con una Eucaristía presidida por el Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, ante la mirada amorosa de la imagen de Nuestra Señora de la Estrella. Será un momento especial para dar gracias a Dios por el don de María y pedir su protección para nuestras vidas. Invitamos a todos los abulenses a acudir a esta celebración para honrar a María, nuestra Madre, quien siempre nos guarda y guía.

Recordamos, además, que la Inmaculada es Patrona de España desde diciembre de 1760, cuando el Papa Clemente XIII, por medio de la bula “Quantum Ornamenti” así lo proclama. Tan sólo unos meses después, el rey Carlos III lo ratificaba en un Decreto-Ley por el que proclamaba patrona de todos sus Reinos “a esta Señora en el misterio de su Inmaculada Concepción”.

lunes, 1 de diciembre de 2014

"¡No nos dejemos robar la esperanza!"

El adviento es para los cristianos un tiempo de espera, un camino de esperanza que nos hará gritar desde el corazón como humildes peregrinos: ¡Marana-tha! ¡Ven, Señor Jesús! Es como si quisiéramos llamar a Dios con tantos nombres diferentes: “Oh Sabiduría, Vara de Jesé, Llave de David, Sol naciente, Estrella radiante de la mañana, Rey de la gloria”. Así ponemos de manifiesto nuestra esperanza y la esperanza de todos los pueblos: ¡Ven! el mundo te espera, te necesita. Dice Papa Francisco “La Iglesia es como María “está en espera de un parto”. En su corazón la Virgen sentía lo que sienten todas las mujeres en ese momento” tan especial: esas percepciones interiores en su cuerpo y en su alma, y en su corazón decía seguramente al niño que llevaba en su seno: “¡ven!, quiero mirarte a la cara porque me han dicho que serás grande” (H 23/XII/2013) Nuestra alma se asemeja a María, está en espera por la venida del Señor.

Al comenzar el Adviento del V Centenario quisiera proponeros tres formas de vivir la esperanza con Santa Teresa. 

domingo, 8 de diciembre de 2013

"María, estrella resplandeciente de esperanza"

Queridos diocesanos:

En el centro del Adviento se nos presenta una figura refulgente, que se ofrece como luz a nuestra esperanza. Celebramos a María Inmaculada, elegida por el Padre para ser madre de su Hijo, y por tanto toda santa, “santa e inmaculada en su presencia, en el amor” (Ef 1,4). Para nosotros, la Inmaculada es patrona desde 1760. España, Tierra de María, como recordaba con frecuencia Juan Pablo II, ha profesado durante siglos su amor por la Inmaculada, devoción plasmada en la pintura, en la literatura, en las órdenes religiosas, asociaciones civiles, instituciones académicas. Todos han mostrado su fe por la Madre de Dios, libre de todo mal, modelo de vida y entrega para los cristianos.

Como Inmaculada, María se erige en nuestro modelo de vida en la superación del pecado. Desde el comienzo de la humanidad, mientras el hombre ha estado sometido a la tentación del pecado, ella aparece como un signo de victoria contra el mal y la muerte. Liberada de la mancha del pecado original, María se presenta como signo de esperanza para quienes somos pecadores.